El modus operandi de las redes criminales




El nivel organizativo de las redes depende muchas veces del país, ya que varía esencialmente en el tipo de control que ejercen sobre las víctimas; aún así, a grandes rasgos, conviene subrayar los siguientes puntos comunes en lo tocante a cómo operan las organizaciones criminales de trata de prostitutas:

- CAPTACIÓN. Los ojeadores de las redes buscan en sus países de origen a las víctimas potenciales de escaso nivel económico (no siempre de baja formación como pudiera creerse), ya sea ofertándoles empleo en la hostelería y el mundo artístico (como camareras, bailarinas, modelos, actrices...), el servicio doméstico (cuidado de niños, limpieza,...) o, directamente, en la prostitución (pero ofertando condiciones económicas en principio mucho más ventajosas). El medio indirecto más habitual suele ser el anuncio en prensa local, y ofertas de empleo cursadas a través de agencias (de modelos, de viajes, matrimoniales) sostenidas por la red.

- TRASLADO. La baja capacidad económica de la víctima le obliga a endeudarse con la organización que se va a hacer cargo de la financiación y organización de su viaje. Esa financiación estará “patrocinada” por miembros de la red, locales o del país de destino, que proporcionarán a la mujer el viático (cantidad de dinero que deberá conservar durante el viaje para justificar sus medios económicos, de ser requeridos en un puesto fronterizo), el medio de transporte y los documentos de viaje, que pueden provenir de una red propia o colaboradora especializada en la falsificación de los mismos.

- La precitada DEUDA es la pieza clave del yugo que caerá sobre la mujer en adelante, ya que el coste de los documentos, las comisiones de los intermediarios y los gastos de viaje, alojamiento y manutención hasta su lugar de destino harán que se vaya incrementando de forma usuraria e insalvable, hundiendo a la víctima en una espiral de dependencia económica que sólo prologará la auténtica esclavitud que le deparará el final de su viaje.

- Durante el traslado, miembros de la red adoctrinarán a las mujeres para que sorteen con éxito las preguntas que les realizarán en los puestos fronterizos Schengen, y recibirán instrucciones precisas sobre cómo vestir y comportarse para aparentar ser turistas. A veces son acompañadas por un “pasador”, que en funciones de vigilancia y escolta, conducirá a cada mujer a su destino. En su entrada a España, la ruta aérea suele pasar por los aeropuertos de Sevilla, Málaga y Palma de Mallorca, evitando cada vez más el de Madrid-Barajas debido al reforzamiento del control en el mismo. Cuando la escala previa a su llegada a España es en otra ciudad europea, es habitual que provengan de Ámsterdam, París, Frankfurt o Lisboa, donde no siempre detectan los documentos españoles falsificados.

- EXPLOTACIÓN SEXUAL. Tras su llegada a España, las víctimas son distribuidas por miembros de la propia red o de redes locales, y conducidas a burdeles. Al descubrir las verdaderas características del trabajo que van a ser obligadas a realizar, muchas intentarán fugarse, razón por la cual los tratantes les retiran previamente todos sus efectos personales, dinero y documentos, procediendo a su intimidación (su situación legal, irregular e indocumentada en nuestro país coadyuva a su amedrentamiento) y detención ilegal en pisos de la red o en los propios burdeles.

- Es habitual que los explotadores fuercen el desarraigo de las jóvenes, cambiando cada cierto tiempo de lugar de explotación (calle, club) por toda España; Valencia, Barcelona y Madrid son puntos habituales de “renovación” e intercambio de “fichajes” entre prostíbulos asociados o integrantes de una misma red, aunque las rutas de “movilidad territorial” se extienden a Valladolid, Zaragoza, Sevilla, Málaga y Coruña. Esta movilidad permite, por una parte, evitar que las víctimas encuentren apoyos emocionales en clientes o compañeras, y por otra, crea un circuito secundario de distribución con las mujeres que ya se encuentran en situación irregular al haber sobrepasado los 90 días de estancia como turistas.

Durante su periplo nacional la deuda de la víctima continúa incrementándose ya que, sometida a intereses leoninos, a la cantidad inicial se suman nuevos gastos, préstamos, comisiones y hasta multas con las que el explotador sancionará a la que no cumpla con las obligaciones que le imponga por baja productividad (realizar menos servicios sexuales a los clientes, enfermar, perder el tiempo, etc).

En el caso de cada víctima nigeriana, la deuda oscila normalmente entre 48.000 y 60.000 euros; en el de las sudamericanas, puede estimarse entre 4.000 y 9.000 euros (no es infrecuente que consigan saldarla en unos cuatro meses). Una vez saldada la deuda, la organización suele “liberarlas”; sin embargo, no siempre es así: las redes de Europa del Este (Rusia, Moldavia,...) mantienen el control sobre la víctima aún después de haber saldado la deuda (estimada en unos 3.000 euros) y siguen percibiendo la mitad de sus ingresos, llegando a venderlas (de nuevo como “fichajes”) a otras redes para que prosigan su explotación.


LA IDIOSINCRASIA CRIMINAL DE LAS REDES

Acabamos de ver que la nacionalidad de las redes conlleva una serie de características criminales propias.

Las de Europa del Este representan el 70% de todas las que operan en nuestro país, y la mayoría de sus responsables son de nacionalidad rumana. Hacen gala de una extrema violencia, utilizando las agresiones sexuales y físicas como forma de bienvenida a las víctimas. Son también las redes que más frecuentan otro tipo de delitos, conexos o no, especialmente la falsificación de documentos.

Como madames emplean a prostitutas “liberadas” que ya han pagado su deuda y que se integran en la estructura de la red como “controladoras” (jefas de equipo) de la actividad y recaudación en primera instancia de pequeños grupos de mujeres.

Las redes subsaharianas (de Nigeria especialmente) también emplean la violencia de forma gratuita, aunque se caracterizan por utilizar también la vis psiquica sobre las mujeres aprovechándose de las supersticiones que les son propias. Así, no es raro encontrar a mujeres que ceden a amenazas vudú (yuyu, según su argot) fundamentadas en rituales en los que se mezclan pelos púbicos, sangre menstrual, y uñas de la víctima con diversas fotografías de la víctima con el fin de anunciarles terribles males para ella o su familia en caso de incumplir con las obligaciones impuestas. El investigador policial debe prestar atención a los indicios que encuentre en los registros y que consistan en pequeños paquetitos de este tipo de desechos orgánicos envueltos en conjuros escritos, que suelen portar las víctimas con el fin de intentar compensar los efectos de la maldición.

Otra modalidad de sugestión que se ha detectado en ocasiones es la firma de contratos de vida, en los que la víctima ha llegado a garantizar con su vida (¡por escrito!) la realización de sus servicios durante un tiempo para el explotador.

En muchas ocasiones se ha tenido conocimiento de la existencia de pequeñas células de captación a nivel local en los países de origen, integradas por amigas e incluso familiares de las víctimas, a las que convencían con promesas laborales falsas. Este procedimiento de captación se da hoy con mucha frecuencia en la captación de víctimas sudamericanas (brasileñas, colombianas, principalmente).

La prostitución de mujeres asiáticas es muy escasa, vinculada mayoritariamente a la demanda de clientes chinos. Redes, clientes e incluso víctimas participan del hermetismo característico de la comunidad china residente en España, por lo que es muy infrecuente y complicada la detección de estas redes. En algunas operaciones policiales se ha descubierto que las propias redes chinas contaban con clínicas ilegales para practicar abortos a sus víctimas en caso de ser necesario, siempre en condiciones de absoluta insalubridad con grave riesgo para la salud y la vida de las mujeres.

(Extraído de: GARCÍA, J. (2007): " La trata de personas con fines de explotación sexual. Recomendaciones operativas", Revista Policía (nº201).

1 comentario:

  1. Anónimo7/6/09 11:40

    Me produce suma tristeza lo que sucede con estas mujeres de todo el mundo y me llama la atención lo escondido que está este tipo de información, lo poco que le interesa a los medios y a la comunidad, lo que refleja una complicidad por parte de todos.
    Yo quisiera saber cómo puedo ayudar de algún modo, me descorazona la situación que viven las mujeres y niños explotados sexualmente y quiero hacer algo.
    Carolina.

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